La reciente situación generada por la llegada de la pandemia por el Covid-19 impactó de muchas formas el funcionamiento de la sociedad. El trabajo al ser un elemento esencial dentro de la dinámica social, debió hacer ajustes para que la vida pudiera seguirse desenvolviendo, incluso durante un periodo tan carente de “normalidad”.

Desde el año 2020 todo empezó a ser nuevo y lo que ya existía, debió evolucionar y adaptarse para no quedarse en el camino. De esta forma el trabajo se reinventa, llega el auge del teletrabajo y sus efectos en la comunicación.

Tecnología al rescate con el trabajo a distancia

El panorama se presenta lleno de incertidumbre, la distancia pasa a ser un medio de supervivencia y tu casa, el único lugar aparentemente seguro hasta la fecha. Es necesario tomar medidas paliativas ante la amenaza que esto representa para la economía.

Entonces, en la empresa proponen una medida que te permite trabajar sin exponerte. La llaman teletrabajo y hasta ese momento respiras un poco y sientes alivió que por lo menos, ya no estás en riesgo de quedarte sin empleo.

Puedes pasar todo el día en casa con los tuyos, sin tener que hacer gastos de combustible o transporte, hasta aquí todo bien; el teletrabajo viene a rescatarte.

La tecnología se convierte en la gran salvadora, y esas plataformas no solo te permiten conectarte con la empresa, también se convierte en el puente que te acerca a tus amigos y a los familiares que se encuentran un poco más lejos.

Pasa el tiempo y la idea del trabajo se acentúa con más fuerza, e incluso empiezan a surgir normas dentro del mismo que vas asumiendo al paso y convertirse en parte relevante de tu día a día.

Nuevo modelo de trabajo: nuevo modelo de vida

Ante el cambio de paradigma se comienzan a vaciar las escuelas, las oficinas, las calles y se procede a llenar los domicilios. Las personas tienen que lidiar con los efectos de estar todo el día en casa y tener el trabajo allí.

El horario ya no es el mismo, porque no tienes que desplazarte a la oficina, ya no controlas la cantidad de horas que dedicas a tus tareas laborales, con lo cual, este hecho se suma a la incertidumbre generalizada y sin que te des demasiada cuenta, va permeando tu estilo de vida.

Pero el tiempo sigue transcurriendo, la idea del teletrabajo sigue evolucionando. Es tu medio de comunicación con el exterior y optas por aplicar medidas que te permitan tener la situación más controlada.

Ya lo que antes parecía impensable ocurrió, las personas han podido pasar meses enteros trabajando desde sus casas y estableciendo contacto electrónico. Inevitablemente esto se convierte en un antes y un después a tal punto, de que con la aparición de las vacunas y regreso progresivo a la “normalidad” el teletrabajo no da señales de extinguirse.

Por lo contrario, parece que se afianza, lo cual despierte el interés y la curiosidad en muchas personas por saber, qué va a pasar, ¿hasta dónde va a llegar el teletrabajo?

El futuro del teletrabajo

Muchos se hacen planteamientos acerca del futuro del teletrabajo y para otros esta modalidad de empleo es el futuro. Entonces surge la necesidad de saber en qué punto se encuentra y hacia dónde se dirige.

Una de las verdades más contundentes que se ha demostrado a partir de la covid, es que como seres sociales que somos, necesitamos relacionarnos; la comunicación y retroalimentación son esenciales para la humanidad.

Ahora bien, es preciso saber si es igual de efectiva cuando estas comunicaciones y rendimiento laboral se gestan a distancia. 

En lo que a productividad se refiere, este nuevo formato de trabajo ha reportado grandes resultados y de muchas formas se puede considerar beneficioso para el empleado.

Puesto que presenta la oportunidad de atender tus obligaciones desde lugares remotos y es ideal para viajes de último momento, enfermedad de un familiar, entre otros casos.

¿Qué sucederá entonces?

Ante este mundo de posibilidades la telemática está cobrando cada vez más fuerza, aunque para implementarlo eficientemente es necesaria una reestructuración y acondicionamiento de las plataformas y de los procesos operativos.

Por los momentos, todo apunta a que la solución más viable posible es centrarse en una metodología mixta, que combine horas de labores en la oficina y otras horas desde casa. De esta manera, se obtiene lo mejor de los dos mundos.

La flexibilidad y la oportunidad de pasar más tiempo en casa con el teletrabajo. Y el tener ocasiones para socializar con los grupos de trabajo sin el correo electrónico y sin distancia.

Para preservar la estabilidad psicológica y emocional de los trabajadores, la casa debe seguir siendo ese lugar de refugio, que tanto si es compartido como si no lo es, debe ser uno de esos espacios donde puedas liberar las tensiones.

Por ende, se recomienda asignar un sitio en casa para el trabajo, establecer un horario y usar ese espacio únicamente dentro de ese horario. Una vez concluida la jornada, marcharse a otro lugar para enviarle la señal al cerebro de que ha llegado el momento de relajarse y descansar.

En Resumen

Con la llegada de la emergencia sanitaria producida por la pandemia, también arribó el boom del teletrabajo como una vía que contribuyó a solventar una situación laboral, económica y social.

En un principio solucionó problemas y a medida que pasaron los meses fue creando otros. Lo cierto es que mientras más se incurre en la práctica de este nuevo modelo de trabajo, se van efectuando ajustes que mejoran su funcionamiento y facilitan la adaptación a estos recientes mecanismos.

No obstante, para garantizar el éxito en su desempeño es importante que las empresas estén dispuestas a optimizar sus plataformas. Y en lo que respecta al trabajador, debe demarcar límites que le ayuden a diferenciar la telemática de las horas de descanso.

Debemos recordar que el trabajo a distancia, tiene apenas un año funcionando de forma masiva; le queda mucho por avanzar y perfeccionar dentro de su fase de ensayo y error, pero hasta el momento, todo apunta a que llegó pisando fuerte y que llegó para quedarse.


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